Los Dallas Cowboys han contado con algunas de las mayores estrellas de la NFL desde su fundación en 1960. Cinco Super Bowls, dos grandes dinastías y una larga lista de jugadores legendarios hacen difícil elegir a los mejores jugadores de los Dallas Cowboys. En este ranking repasamos diez figuras que marcaron épocas distintas, considerando talento, estadísticas, títulos, premios, impacto en Dallas y legado dentro de la NFL.
¿Quién merece realmente ocupar el primer lugar entre los mejores jugadores de Cowboys? ¡Descúbrelo!
10. Jason Witten

Jason Witten es uno de los tight ends más importantes de la historia de los Cowboys y uno de los jugadores más consistentes de su generación. Dallas lo seleccionó en la tercera ronda del Draft de 2003 y jugó con la franquicia hasta 2017; regresó en 2019 y cerró su carrera con Las Vegas Raiders en 2020.
En 271 partidos de temporada regular acumuló 1,228 recepciones, 13,046 yardas y 74 touchdowns. Con Dallas consiguió 1,215 recepciones, 12,977 yardas y 72 anotaciones. Además, fue seleccionado 11 veces al Pro Bowl y recibió el premio Walter Payton NFL Man of the Year en 2012.
Su juego no dependía de una velocidad espectacular. Witten destacaba por sus manos seguras, inteligencia para encontrar espacios y capacidad para bloquear. Era especialmente fiable en terceras oportunidades y en situaciones de presión. Aunque nunca ganó un Super Bowl, su longevidad y producción ofensiva lo convierten en una de las figuras más importantes de la era moderna y en uno de los mejores jugadores de Dallas.
9. DeMarcus Ware

DeMarcus Ware fue la gran referencia defensiva de los Cowboys durante buena parte de la década de 2000. Dallas lo seleccionó con la undécima elección global del Draft de 2005 y permaneció nueve temporadas con la franquicia antes de terminar su carrera con los Denver Broncos.
En 141 partidos con Dallas registró 117 capturas, cifra que todavía representa el récord de la franquicia. En toda su carrera consiguió 138.5 sacks en 178 encuentros. En 2008 lideró la NFL con 20 capturas y fue seleccionado al Pro Bowl nueve veces.
Ware destacaba por su explosividad desde el linebacker externo. Su velocidad para superar a los tackles ofensivos, combinada con potencia y capacidad para perseguir al quarterback, lo convirtió en uno de los pass rushers más difíciles de bloquear de su época.
Su etapa con Denver terminó con un momento que le faltó en Dallas: el campeonato. Ware ganó el Super Bowl 50 con los Broncos y fue elegido al equipo All-Decade de la NFL de los años 2000. Por producción defensiva, regularidad y dominio individual, es una elección obligada entre los mejores jugadores de Dallas Cowboys de la era moderna.
8. Michael Irvin

Michael Irvin fue una de las piezas fundamentales de la gran generación de los Cowboys en los años 90. Seleccionado en la primera ronda del Draft de 1988, jugó toda su carrera profesional con Dallas hasta retirarse en 1999. En 159 partidos consiguió 750 recepciones, 11,904 yardas y 65 touchdowns. Fue cinco veces Pro Bowl y cuatro veces All-Pro, además de conquistar tres Super Bowls con los Cowboys.
Irvin era un receptor físico, competitivo y especialmente peligroso después de la recepción. Su conexión con Troy Aikman fue esencial para el éxito ofensivo de Dallas. Entre 1991 y 1998 consiguió siete temporadas de al menos 1,000 yardas. Su mejor campaña llegó en 1995, cuando atrapó 111 pases para 1,603 yardas y 10 touchdowns. Aquella temporada fue parte de la ofensiva que llevó a Dallas a ganar el Super Bowl XXX.
Este receptor también aportaba una personalidad intensa que definió a aquellos Cowboys. Su capacidad para aparecer en partidos importantes y su protagonismo en tres campeonatos hacen que siga siendo uno de los mejores jugadores de Cowboys de todos los tiempos.
7. Tony Dorsett

Tony Dorsett llegó a Dallas como una de las grandes promesas del fútbol universitario. Después de ganar el Trofeo Heisman con Pittsburgh, los Cowboys lo seleccionaron con la segunda elección global del Draft de 1977.
El running back tuvo un impacto inmediato: en su temporada de novato superó las 1,000 yardas y anotó 12 touchdowns. Durante sus 11 temporadas con Dallas disputó 166 partidos y acumuló 12,739 yardas terrestres, 398 recepciones y 91 touchdowns totales. Terminó su carrera con Denver. Dorsett destacaba por su aceleración, equilibrio y capacidad para cambiar de dirección. No necesitaba demasiado espacio para convertir una jugada corta en una ganancia importante.
Su momento más espectacular llegó en 1982, cuando protagonizó una carrera de touchdown de 99 yardas contra Minnesota, todavía una de las jugadas terrestres más largas posibles en la NFL. Fue cuatro veces Pro Bowl y ayudó a los Cowboys a llegar a dos Super Bowls. Su producción y explosividad lo convierten en uno de los mejores corredores que han vestido el uniforme de Dallas y en una presencia imprescindible en cualquier lista de los mejores jugadores de Dallas Cowboys.
6. Larry Allen

Larry Allen fue probablemente el liniero ofensivo más dominante que haya tenido Dallas. Los Cowboys lo seleccionaron en la segunda ronda del Draft de 1994 y permaneció 12 temporadas con la franquicia antes de jugar sus dos últimos años con San Francisco. En 203 partidos de carrera, Allen fue seleccionado 11 veces al Pro Bowl y seis veces al primer equipo All-Pro. También formó parte de los equipos All-Decade de los años 1990 y 2000.
Su mayor virtud era una combinación poco habitual de fuerza y movilidad. Con más de 140 kilos de peso, podía dominar a los defensores en el juego terrestre y, al mismo tiempo, desplazarse con sorprendente rapidez.
Allen fue una pieza fundamental de la línea que protegió a Troy Aikman y abrió espacios para Emmitt Smith durante la década de los 90. También fue titular en la victoria de Dallas sobre Pittsburgh en el Super Bowl XXX.
Su posición hace que muchas veces reciba menos atención que quarterbacks, corredores o receptores, pero su impacto fue enorme. El Pro Football Hall of Fame lo reconoce como uno de los grandes linieros ofensivos de la historia, y su lugar entre los mejores jugadores de Cowboys está fuera de discusión.
5. Troy Aikman

Troy Aikman fue la primera selección global del Draft de 1989 y terminó siendo el quarterback que lideró a los Cowboys durante su segunda gran dinastía. Jugó toda su carrera en Dallas, entre 1989 y 2000, y disputó 165 partidos. Terminó con 32,942 yardas de pase, 165 touchdowns y tres campeonatos de Super Bowl.
Aikman no fue un quarterback caracterizado por correr o improvisar constantemente. Su fortaleza estaba en la precisión, la lectura defensiva y su capacidad para lanzar bajo presión desde el pocket. Era el director ideal para una ofensiva cargada de talento. Junto a Emmitt Smith y Michael Irvin formó los famosos “Triplets”, uno de los tridentes ofensivos más recordados de la NFL. Entre 1992 y 1995, Dallas ganó tres Super Bowls y se consolidó como la gran potencia de la liga.
Aikman fue seis veces Pro Bowl y entró al Pro Football Hall of Fame en 2006. Además de sus estadísticas, su liderazgo y su papel como quarterback titular durante los tres campeonatos de los 90 explican por qué debe aparecer entre los mejores jugadores de Dallas Cowboys.
4. Randy White

Randy White fue uno de los grandes símbolos defensivos de los Cowboys de los años 70. Dallas lo seleccionó con la segunda elección global del Draft de 1975 y jugó toda su carrera profesional con el equipo hasta 1988. Disputó 209 partidos y fue seleccionado nueve veces consecutivas al Pro Bowl entre 1977 y 1985. También fue nueve veces All-Pro y terminó su carrera con 111 sacks, una cifra extraordinaria para un defensive tackle de su época.
Su apodo, “The Manster”, resumía su estilo: una mezcla de potencia, velocidad y agresividad. White podía penetrar la línea ofensiva, perseguir al quarterback y detener el juego terrestre desde el interior.
Su actuación más recordada llegó en el Super Bowl XII. White consiguió dos sacks y compartió el premio de MVP después de que Dallas derrotara 27-10 a Denver. Además de ese campeonato, disputó tres Super Bowls y fue una de las principales figuras de la famosa Doomsday Defense.
Por dominio defensivo, longevidad y protagonismo en la primera época dorada de Dallas, White merece estar entre los mejores jugadores de Cowboys de todos los tiempos.
3. Bob Lilly

Bob Lilly fue el primer gran símbolo de los Dallas Cowboys y uno de los mejores defensive tackles de la historia de la NFL. Dallas lo seleccionó como su primera elección en el Draft de 1961 y permaneció toda su carrera con el equipo hasta 1974. Lilly disputó 196 partidos consecutivos de temporada regular, una muestra de su extraordinaria durabilidad. Fue seleccionado 11 veces al Pro Bowl y ocho veces All-Pro.
Su juego combinaba fuerza, velocidad, inteligencia y una enorme capacidad para anticipar las jugadas. A pesar de enfrentarse habitualmente a dobles bloqueos, encontraba la manera de penetrar la línea ofensiva y llegar al balón.
Su momento más recordado ocurrió en el Super Bowl VI contra Miami, cuando consiguió un sack de 29 yardas sobre Bob Griese. Dallas ganó 24-3 y conquistó el primer Super Bowl de su historia.
Lilly fue el primer jugador de los Cowboys en ingresar al Pro Football Hall of Fame y el primero en ser incluido en el Ring of Honor. Su apodo, “Mr. Cowboy”, refleja la importancia que tuvo para la construcción de la identidad de la franquicia. Por legado y dominio defensivo, sigue siendo una de las elecciones más sólidas para cualquier lista de los mejores jugadores de Dallas Cowboys.
2. Roger Staubach

Roger Staubach fue el quarterback que convirtió a los Cowboys en una potencia durante los años 70. Llegó a Dallas en 1969, después de cumplir su compromiso militar con la Marina de Estados Unidos, y jugó hasta 1979. En 11 temporadas disputó 131 partidos, lanzó para 22,700 yardas y 153 touchdowns. También consiguió 2,264 yardas terrestres y 20 anotaciones por tierra.
Su capacidad para improvisar y ganar yardas con las piernas lo hacía especialmente peligroso. Sin embargo, su principal característica era su capacidad para aparecer en momentos decisivos. Por eso recibió el apodo de “Captain Comeback”. Staubach lideró a Dallas a seis finales de la NFC, ganó cuatro y conquistó dos Super Bowls. Además, fue MVP del Super Bowl VI.
Uno de sus momentos más famosos llegó en los playoffs de 1972, cuando regresó de una lesión para lanzar dos touchdowns en los últimos 90 segundos y derrotar a San Francisco 30-28.
Su carrera terminó con un rating de 83.4, que entonces era el mejor de la NFL. Seis Pro Bowls, dos campeonatos y una enorme colección de remontadas explican por qué es uno de los mejores jugadores de Cowboys de la historia.
1. Emmitt Smith

Emmitt Smith ocupa el primer lugar porque su combinación de producción, títulos y longevidad es difícil de superar. Los Cowboys lo seleccionaron en la primera ronda del Draft de 1990 y permaneció en Dallas hasta 2002 antes de cerrar su carrera con Arizona.
Smith disputó 226 partidos y terminó como líder histórico de la NFL en yardas terrestres con 18,355 y touchdowns por tierra con 164. También consiguió 515 recepciones.
Su juego se basaba en paciencia, visión, equilibrio y capacidad para ganar yardas después del contacto. No necesitaba ser el corredor más rápido para dominar: sabía leer los bloqueos, encontrar los huecos y mantener una producción extraordinariamente constante.
Registró 11 temporadas consecutivas con al menos 1,000 yardas terrestres y ganó cuatro títulos de corredor de la NFL. En 1993 fue MVP de la liga y en 1994 recibió el premio al MVP del Super Bowl XXVIII. Smith fue una pieza central de los tres campeonatos de Dallas entre 1992 y 1995. Su récord de yardas terrestres y su impacto durante una de las mejores épocas de la franquicia justifican el primer lugar.
Si la pregunta es quién era el favorito de las predicciones de la NFL y quién reúne mejores estadísticas, títulos, longevidad e impacto histórico, Emmitt Smith tiene uno de los argumentos más fuertes para ser considerado el mejor de los mejores jugadores de Dallas Cowboys.
Otros jugadores que pudieron entrar en el top 10
El talento histórico de Dallas hace que cualquier lista de este tipo sea discutible. Algunos nombres que estuvieron muy cerca son Mel Renfro, Rayfield Wright, Chuck Howley, Darren Woodson, Charles Haley y Zack Martin.
Renfro fue uno de los mejores defensive backs de su época; Wright fue una pieza esencial de la línea ofensiva de los Cowboys de los años 70; Howley fue una estrella defensiva y MVP del Super Bowl V; Woodson destacó como safety durante los años 90; Haley ganó tres Super Bowls con Dallas y Martin se consolidó como uno de los mejores guards de su generación.
De hecho, todos ellos forman parte del legado histórico reconocido por el Pro Football Hall of Fame o el Cowboys Ring of Honor. Por eso, más que un ranking definitivo, este top 10 debe entenderse como una selección basada en producción individual, títulos, longevidad, impacto en la franquicia y legado.


